Sesgo de confirmación, creencias y coaching

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Por Germán Pecellín.

Probablemente, al igual que yo, hayas recibido un mail en el que te proponen un juego en el que tienes que elegir una carta entre seis. Una vez elegida, un personaje, mencionado en el texto del mensaje, adivinará qué carta elegiste. Tanto si lo recibiste como si no, te propongo jugar y te invito a elegir una carta entre las que figuran a continuación:

 

 

Sesgo de confirmación, creencias y coaching
ELIGE UNA CARTA

 

¿Ya? ¿La tienes? Bien, ahora… piensa en las palabras mágicas… y …

La carta que has elegido desaparecerá de la serie. ¿A que ya no está entre ellas?

 

Sesgo de confirmación, creencias y coaching
¿Tu carta desapareció?

 

 Sin truco, ¿no? ¿Sorprendente? Magia?

 

Si te paras a analizar y compruebas ambas series de cartas, verás que son distintas y he aquí donde radica el truco. ¡Qué fullero! ¿Verdad?


Este juego, que puede resultar hasta divertido, está basado en un fenómeno cognitivo llamado Sesgo de Confirmación. Caemos en este sesgo cuando tendemos a favorecer las informaciones que confirman nuestras propias creencias, si algo es congruente con lo que creemos lo aceptamos como verdadero sin someterlo a prueba. En este caso nos hemos centrado exclusivamente en una carta, la que hemos elegido, sin tener en consideración las demás.


Veamos otro ejemplo.

 

Fíjate en la figura siguiente:

 

Sesgo de confirmación, creencias y coaching

 

¿Qué relación existe entre las casillas A y B?

 

La imagen nos recuerda a un tablero de ajedrez y la relación que se nos viene de inmediato es que están a salto de caballo, pero, ¿existe alguna otra?

 

No sigas adelante todavía, vuelve a mirarlas… no te rindas. ¿Qué pasa con A y B?

 

 

¿Ya? ¿Lo encontraste?

 

 

Pues si, las casillas A y B son exactamente del mismo color, ni blancas ni negras.

 

 

Sesgo de confirmación, creencias y coaching
Las casillas A y B son iguales: grises.

 

 

En este ejemplo hemos creído que hay dos tipos de casillas: blancas y negras, esta creencia no la ponemos en duda, sino que buscamos confirmarla atendiendo a detalles que sean congruentes con ella.

En muchas ocasiones caemos en el sesgo de confirmación para darnos la razón a nosotros mismos sobre nuestras creencias, pensamientos y temores. En tanto que nos lo confirmamos, se nos antoja que lo que pensamos de forma preconcebida se corresponde con la realidad.

 

Este sesgo a la hora de observarnos y observar nuestro entorno en el día a día, puede afectarnos de múltiples formas. Especialmente, refiriéndome a nuestra capacidad de desarrollo, si confirmamos lo que ya creemos y no tratamos de falsearlo, o al menos de ponerlo en duda, siempre creeremos lo mismo. Si, por ejemplo, mi creencia es que “no soy capaz” y la voy confirmando, siempre creeré que no soy capaz. ¡Fíjate cómo puede resultar esto de limitante a la hora de crecer como persona o como profesional!

 

Un buen coach te acompaña para que pongas a prueba tus paradigmas y descubrir aquellas creencias que no se corresponden con la realidad y que están limitando e incluso imposibilitando tu potencial de desarrollo.

 

Germán Pecellín.

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